En las noches del campo, la tierra guarda un silencio que no es vacío,
sino un tejido de sonidos: el murmullo de los animales,
el roce de las hojas, el eco lejano de un galope.
Camino adentro evoca esas cabalgatas bajo la luna y las estrellas,
cuando el aire fresco nos envolvía
y la herradura dejaba huellas sobre los senderos de tierra.
Es memoria y es presente:
la experiencia de andar en compañía,
de perderse en la inmensidad nocturna
y al mismo tiempo sentirse profundamente acompañado.
Un homenaje al ritmo sereno de la naturaleza,
a los caminos que nos invitan a entrar en lo profundo
y a escuchar lo que solo la noche sabe decir.
Detalle de obra
Medidas: 65 x 50 cm.
Técnica: Tintes naturales acrílico sobre lino y herradura de caballo.